
Y allí estaba él. Llegó a mí repentinamente, a llenar el vacío que había dejado al marcharse.
Sí, aquí sigues. Todas esas conversaciones donde te contaba mi dolor, mi tristeza empapando cada letra en aquella jodida ventana ... y tu siempre allí para mí. No llores, no vale la pena, decías: y así fue.
Tenías la razón, Jake... tú eres mejor opción de lo que pude imaginar. Pero es él; siempre será él.
Cómoquisieradejardeconfundirlascosasparaescogerteatí.
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