domingo, 7 de marzo de 2010

No es que haya olvidado escribir.

Menos aún que ya no me interese o algo así.

Todo quien me conozca sabe que eso es imposible, sobretodo considerando que hace ya bastante tiempo soy alguien cuya única verdad la contienen las letras que –de vez en cuando- es capaz de juntar para expresar toda la mierda que está sintiendo.

Porque las letras nunca fallan. Son simples testigos mudos de mi mundo interior.

Por algún extraño motivo, de un tiempo a esta parte me guardo la gran mayoría de mis sentimientos, pensamientos, problemas y demases.

Y entonces todo lo absorbo. Como una maldita esponja.

Me lo guardo y queda todo amontonado de apoco en mis rincones.

Jodidas palabras atoradas en mi garganta. Momentos, recuerdos, minutos, colores, sensaciones, aromas, sueños, deseos… to-do… De a poco se vuelven en mi contra; mi mente divaga entre cada una de esas cosas que pretendo contener. Una a una se turnan para recordarme que siguen ahí.

¿Y después? ¿Qué?

Oh, sí… cómo olvidarlo!

A N G U S T I A.

Dolor.

Rabia.

Frustración.

S a n g r e.

Sentirme al borde del abismo. Una y otra vez.

La eterna sensación de vértigo. Ahogarme en la mierda.

Que me consuma, que mi vacío se haga aún más grande.

¿Llorar?¿Acaso recuerdo lo que es eso?

De un tiempo a esta parte sólo recuerdo esas jodidas sensaciones.

Esas que me hacen el camino más difícil a cada momento, esas que se encargan de que respirar me cueste incluso más que el esfuerzo de abrir los ojos ; y creer que hoy encontraré la forma de detener la oscuridad de la que me he tornado parte. De recoger mis fragmentos, de encontrar la fuerza que alguna vez tuve exactamente en el mismo lugar en donde ahora reside el veneno.

A veces, como ahora, tengo un pequeño espacio de cordura. A veces, me propongo contar hasta mil si es necesario. A veces y sólo a veces… entiendo que esto no está bien; que si no hago algo al respecto voy a terminar muerta.

Porque esta vez no hay más culpables.

No hay mentiras.

No hay secretos.

No existe espacio para la duda.

En el espejo sólo se refleja mi patética figura; todos los fantasmas que la siguen.

Creo que me estoy volviendo loca.

Después de todo, esto es un puto callejón sin salida ¿no?.

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